Desde su conceptualización,
las comunidades de aprendizaje además de orientar la creación de espacios que
agrupan personas con fines comunes para trabajar en equipo y fomentar el
trabajo cooperativo, requieren de un conjunto de criterios que orienten su
conformación. En tal sentido, mencionamos algunos, que de manera general,
pueden ser útiles para todos los participantes.
Voluntad colectiva
Incentivar procesos interactivos
en los participantes con el fin de conocer sus creencias, convicciones y valores,
es un requisito fundamental para incorporarse como actor protagonista de una
comunidad de aprendizaje. Unidos en la comprensión del sentido de
corresponsabilidad; pueden orientar cualquier iniciativa conjunta en la
construcción de una visión y misión compartida que aglutine a todos los actores
hacia la consecución de los objetivos propuestos.
Apoyo desde la gestión
Las comunidades de aprendizaje deben contar con el
apoyo institucional. Comunidades de
aprendizaje... sólo tendrán cabida en aquellas instituciones donde se
obtenga el consentimiento legítimo del grupo, coherentemente con los principios
democráticos y de participación.
Valoración de la corresponsabilidad e implicación de todos
Un grupo de personas
que conforman un espacio para fomentar el trabajo cooperativo por sí solo, no
es necesariamente una comunidad de aprendizaje. Para accionar como tal, es
imprescindible que cada integrante trabaje bajo la visión de corresponsabilidad,
distribuyendo tareas y sintiéndose cada uno protagonista; dueño de sus logros,
hallazgos y aciertos pero también de sus errores y fracasos.
Compromiso y reciprocidad
Claves para la interacción: la relación entre
iguales, el intercambio de saberes y, sobre todo, la
reciprocidad de las actuaciones dentro del grupo de personas que conforman una
comunidad de aprendizaje, son elementos clave para la interacción de
sentimientos, reflejada en el esfuerzo y
la preocupación de todos por alcanzar el mayor de los éxitos en las tareas
propuestas. Todos deben tener presente que los une un objetivo común, en torno
al cual se genera una diversidad de relaciones internas y externas, que van
orientando el compromiso individual y colectivo.
Autonomía de sus miembros
La autonomía y su ejercicio vienen dados por la generación de espacios
de reflexión, debate y consenso para la toma de decisiones en el plano
institucional y pedagógico. Una comunidad de aprendizaje debe actuar conforme
al reconocimiento de todos sus integrantes como pares, con objetivos e
intereses comunes, contrastados con aquellos que le son propios a cada quien,
pero que en una puesta en común trasciendan lo individual, para colocarse en el
plano de lo colectivo y desde una visión sociocrítica. Tales decisiones deben estar orientadas por los
principios de cooperativismo, de negociación y de no competitividad.
Evaluar desde la reflexión y la
crítica
Una
comunidad de aprendizaje necesita de una evaluación continua basada en la
deliberación
y el autoanálisis constante, de
manera que se interpreten, analicen y valoren los aciertos, obstáculos y
mejoras. Vista así, la evaluación desde la reflexión y la crítica como base de
la práctica reconstruida, compartida bajo el escrutinio público permanente, es
la fuente del conocimiento profesional útil y sugerente (Pérez Gómez, 1998).
